Crónica del primer día de verano.

Iba tranquilamente paseando cuándo me vi sorprendida por una sonrisa callejera. Era enorme, me miraba fijamente, yo no sabía si debía devolversela o seguir de largo. Pero al final, lo hice. Sonreí abiertamente y le dije: Ya estoy de vacaciones. Ella se quedó congelada, esperando al siguiente viandante. El cielo de hoy estaba más loco que de costumbre. De sol pasaba a nublado, a gotas de lluvia y de nuevo sol. Quizá la vida es así, loca, como el cielo de hoy. Identifiqué mis cambios de humor con el vaivén de las nubes. Comí un bocadillo riquísimo con arena entre mis pies y aunque el mar estaba oculto por una niebla extraña, era feliz. Pense en tí, te recordé, en otro mar, en otra arena, con besos de por medio. Cerré los ojos y soñé, una soñadora nunca debe dejar de hacerlo, ni puede. Me perdí entre los recuerdos, alcé mis palabras al cielo y saqué todo lo que llevo en mi corazón. Que ganas de.. y de ... y en mis ojos existen álbumes de fotos. Te dedicaría la sonrisa callejera y todas las de mis mañanas. Te regalaría un cielo diferente cada día si tú me regalas el que existe en tus ojos.. pero ese es otro tema. Después de mi bocadillo con arena en los pies, un café heló mi garganta. El tintineo de la cucharilla, la liberación de los exámenes. Es verano y las chicas llevan vestidos bonitos. En la cafetería un conocido cantautor regalaba sonrisas a diestro y siniestro y firmaba todo lo que encontraba a su paso. Parece que era el día de las sonrisas. Yo habría empaquetado una (o a mi entera) y te la habría mandado para que te acordaras de mi todos los días. El cielo suspira, todas las películas me recuerdan a tí y toda la gente habla de tu isla. El cielo se nubló, volvió a salir el sol. El agua del mar me trajó recuerdos, un día bailamos un baile prohibido entre su sal y sus peces. No pude evitar sonreir..





Empezó el verano. Tengo ganas de escapar, de vivir un millón de cosas, de que me brillen los ojos y sonría de corazón. De playa, viajes, libros llenos de historias de arena, soñar, cumplir sueños. Tengo unas terribles ganas de vivir. (Dedicado a Judith, que dice que mis historias son siempre tristes :))

Y de regalo una canción:

Había dejado de existir la esperanza.

Hubo una serie de sucesos que asombraron a la población. Por aquellos días sólo había agitación en la ciudad. Y no es para menos. En los periódicos había salido la noticia más horrible del mundo: Había dejado de existir la esperanza. Los titulares en primera plana estaban claros, junto con fotografías de lágrimas, muchas. La gente se preguntaba: ¿y ahora si no tengo esperanza que me queda? Es lo último que se pierde así que significaba que estaba todo perdido. Ya no había calma en las peluquerías, ni en los bares, por todos lados se hablaba de la tremenda catástrofe. Las canciones que llevaban esa palabra eran tiradas a la basura, los corazones ya no la albergaban. Estaban tan vacíos que asustaba. Más tarde llegó la noticia de que en realidad nadie había pisado la luna, y que el cielo era un espejismo. ¿Cómo podía ser eso? ¿Habían estado engañados todo ese tiempo? Entonces cuando miras hacia arriba ¿qué ves? Habían estado haciendo cabalas sobre a donde se iba la gente cuando moría, igual había un cielo alternativo. A saber. El caos estaba muy presente. Las personas ya no tenían paciencia, el mundo se estaba haciendo cada vez más gris. Y claro como no había esperanza eso era imposible que cambiara. Sólo quedaba que todo fuera a peor. Las personas empezaron a emigrar a los alrededores, donde podían estar tranquilos, donde quizá pudiera volver la esperanza. Corrían rumores de que había sido un loco el que la había matado con sus propias manos. Otros decían que se había suicidado tirándose al mar. Fuera lo que fuera, el mundo estaba al revés. En cuanto a lo del cielo, ya nadie miraba hacia arriba. Era increíble ver como las personas caminaban mirándose los pies, el suelo si era cierto que existía. Y tanto. Nada de volar, ni cerrando los ojos ni en aviones. Ahora la única realidad era el suelo que pisaban, suelo firme. Había alguien que se resistía a creer eso, pero a fuerza de leerlo y de ver el caos se lo iba creyendo. Era una niña que vivía en lo alto de la colina y jugaba a sonreir entre todo ese gris. Le habían llegado las noticias y estaba dispuesta a ir en busca del asesino. Lo tenía todo preparado: un paraguas para volar por el cielo y que la gente la viera, un poco de magia en un frasquito, y millones de sonrisas. Por supuesto también una cámara fotográfica para retratarlo todo y que la gente volviera a creer. Iba a crear esperanza, fuera como fuera. Siempre queda algún resquicio de color, sólo hay que buscarlo. Quizá todo este tiempo había estado buscando en el sitio equivocado. ¿Lo conseguiría? Quien lo sabe.. pero es tan feo caminar sin que exista esperanza, porque significa que todo está perdido. Y como dice el gran Ismael Serrano homenajeando a Machado: Hoy es siempre todavia. No todo está perdido. Toda la vida es ahora.

Ojalá tuviera mucha suerte y volvieran las sonrisas. Ojalá la gente volviera a mirar al cielo y desapareciera ese gris que estaba contaminando la ciudad. Ojalá pudiera volar..