Todos los regalos están envueltos, trocitos de ilusión nadan dentro como un pez que da vueltas en una pequeña percera. Ya están las calles llenas de colores y la esperanza inundándolo todo. Ya comenzamos a desear cosas bonitas para el año nuevo, quiero que a mi gato le crezcan los bigotes, quiero dejar el vicio de arrancar flores y tirar toda la ropa por la ventana. Y entre tanto deseo, esperanza, entre las prisas de las personas comprando los últimos regalos se vislumbra un resquicio de felicidad. Como esa pequeña luz que siempre se cuela por la persiana y acaba cegándote o despertándote. Por momentos siento que camino al ritmo de este mundo, de estas fechas navideñas, y consigo sonreir y contagiarme de la ilusión que todo lo inunda. (Aunque sea ilusión de plástico). Me adapto a estos días e incluso llego a sonreir con las luces azules de los árboles, y me digo a mi misma "Sigue el camino de las luces azules" y llego a tu casa riéndome.
En cambio, en otros momentos me pesa el corazón y la ciudad se vuelve triste, tan triste que me apetecería romper todas las bombillas de colores para contarle al mundo que me haceis falta. Y a trompicones, camino entre la luz y la oscuridad de estos días, abrigándome por si entra una ráfaga de aire frío en el corazón y me resfrío. Nadando como ese pececito que os decía antes, a vueltas con la vida, viéndolo todo desde mi pecera. Aún así, os deseo como cada año una Tristeliz Navidad.

Sonreíd, haced lo que os de la gana y disfrutad cada segundo de las pequeñas cosas de la vida. Escribid una lista de deseos mentales y empezad a cumplirlos uno a uno desde hoy mismo.

Rodeado de equipajes
que se pierden entre viaje y viaje,
queda recordar.

Y por eso vivo el día
...día simple día claro
vivo al menos sin temores
sin el miedo de gozar.

Cada pueblo, cada puente,
cada cruce me ha enseñado
que con hoy es suficiente
y mañana es demasiado.


Hay días en los que el cielo está tan azul que no hay nada que pueda entristecerte. Con sólo mirar hacia arriba todo se vuelve bonito, y no queda otro remedio que disfrutar cada segundo que nos brinda la vida. Es en esos momentos cuándo dejo que la rutina me abrace, y camino escuchando cada pisada en el camino que me lleva al trabajo. El sol me ciega, y yo continúo caminando con paso firme, a donde me lleve la vida. Las calles se visten de colores y por las noches los árboles azules me dan las buenas noches somnolientos. Es el momento en el que cruzo la calle y me aproximo a tu casa, subo tres escalones y me cuelgo en tí. Nos escribimos versos en la piel en forma de besos y nos miramos como si no hubiera mañana. El techo de la habitación es azul cielo con alguna que otra nube que cruzamos volando en un globo improvisado construído a base de sueños. No importa el tiempo. La vida. Si nos cuesta levantarnos por la mañana o el café se nos amarga de vez en cuando. Sólo importa ese instante único, irrepetible, en el que nos perdemos y sólo existimos nosotros. Viajamos con el globo a ver el mar en invierno, tan precioso y frío como la última vez, y gritamos juntos: No podrán vencernos. Nos despojamos de todo lo que nos ata a la tristeza como los árboles dejan caer las hojas este otoño polar. Y caminamos, sabiendo que juntos todo es mejor, y que esta Navidad quizá vuelve a ser un poco más feliz. Que visitaremos todas las calles contagiándonos de la luz de colores. Que dentro de nada estaremos en otra ciudad desayunando en una cafetería desconocida y sabiéndonos los más felices del mundo..

Lo que decía, que hay días en los que el cielo es tan azul que nada puede entristecerme. Y hoy te veré de nuevo en esta ciudad que odio y amo a partes iguales. Y te besaré bajo todas las luces de colores. Prometido.

Cuando estemos juntos, saltaremos muros de hormigon,
escudos malditos de los hombres que se mienten.
Gritaremos juntos, no podrán vencernos,
mares que se cruzan son charcos ahora
y una vez más soñaremos con orgullo. [..]
Cuando estemos juntos, compraremos tiempo,
lo mejor de nuestra inversión sirviendo nuestro antojo.
Melodías puras romperán silencios,
nuestras voces rotas chillaran desnudas para seguir
el eco de nuestras palabras.
Que esta es la vida que separados no encontramos
y una vez más soñaremos juntos,
un día más viviremos cuentos modernos.

Cuentos modernos

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