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Sueños en blanco y negro. Una ballena se escapa de una mansión abandonada, está harta del mar de yeso. Las palomas echan a volar cuándo se les queda pequeño el suelo. Mis pies se esconden en el mar, mientras tú me miras. Sueños bajo tierra, sueños por el cielo, las noches en las que alguien te sorprende. Picnics improvisados en el parque a medianoche. Comiéndonos a besos con la única banda sonora de persianas bajándose. Cuándo la ciudad duerme, dos locos sueñan en blanco y negro. Venga, mójate los pies de vida y échate a volar conmigo. Tira piedras al fondo del mar para que nunca se pierdan, pide deseos, cierra los ojos. Piérdete conmigo entre las farolas de la calle, grita con todas tus fuerzas cuándo se te antoje, empápate de vida. Al fin y al cabo la vida es eso, soñar hasta que te dejen y vivir al máximo los momentos felices, esos que encontrarás en el baúl de los recuerdos cuándo tengas los ojos cansados de soñar. Sorpréndeme. Lléname de vida con tus besos. El mundo ya es nuestro.
Cuántas veces vimos este mar, Joel. Paseando de la mano como dos adolescentes, cómo si el mundo se fuera a acabar al día siguiente. Quisiste enseñarme a nadar, me besaste entre toda la sal y nos fuímos con las piernas llenas de arena. En invierno nos dimos los regalos con ojos de sal, entre la brisa, y Haruki Murakami nos acompañaba. La recepción del hotel del puerto aún tiene nuestros besos estampados. Y la ventana desde dónde gritamos "Buenos días" al mundo conserva nuestras miradas. Y ahora llega el verano, cómo aquel verano en el que un día, sin saber cómo ni porqué te conté un pedacito de mi vida. Alternándolo con chistes, risa, y fotografías imaginarias. Sin querer que te fueras y sin querer que te quedaras. Viviendo esa noche como si no hubiera más. Sin querer volver a verte pero queriéndolo con todas mis fuerzas. Conchas todas las tardes y un par de locos recorriendo el cielo por las calles. Mar en los labios y cada vez un poco más de amor en ellos. Y ahora estamos hechos de cielos y mares, de conchas y sueños, de asfalto y luces, farolas y puertos. Tenemos más canciones que nadie, y nos dimos tantos besos que el mundo se ha quedado sin ellos, y pide explicaciones. Clementine, terrible chiflada borrando su pasado y Joel, loco con más ganas de amar que nadie. ¿Sabes de qué tengo ganas? De olvidar todas las obligaciones y escapar contigo dónde no nos conozca nadie, a un 6º piso sin ascensor y comernos a besos desde que empiece el día hasta que acabe. De probar todos los mares, todos los amares, y ser la más feliz del mundo corriendo de tu mano.
... Que bonito mar Joel, que ganas de verlo contigo de nuevo.