Sueños hipotecados por la realidad.

Que será de los sueños cuando nadie quiera hacerlos realidad, o cuándo se deshagan entre el viento porque nadie los alimenta con sonrisas. Cuando la locura decida tirarse desde un campanario y resuenen las campanas diciendo "Bienvenida cordura", y si no hacemos las noches nunca más eternas, y las mañanas perfectas. Quizá el mar nunca oiga nuestras pisadas, o se ponga feliz por vernos juntos. La encimera de la cocina de una casa que fue nuestra y lo será para siempre en nuestro corazón no acogerá nuestros abrazos. El sitio más hermoso del mundo no recibirá nuestros besos mañaneros, y mis promesas : yo quiero estar contigo siempre. O quizá sí. El coche no oirá nuestras risas encima de rap de cuándo eramos más niños. Tengo la impresión de que te conozco de toda la vida. Como esos amores que se conocen desde niños, esperan su primer beso durante años bajo una capa de amistad. Y cuando lo dan no quieren dejar de hacerlo nunca. ¿Estaremos para siempre juntos? Y se contestan mirándose a los ojos, sin palabras. Todas las canciones son suyas, la gente nunca los ha visto separados. En cambio, nosotros hemos pasado más tiempo separados que juntos. Y es la misma puta sensación. De 365 días hemos pasado unos pocos, poquísimos, pero te quiero cómo si hubiera vivido cosas contigo que no vivi con nadie más. Como si hubieras podido llegar al fondo, donde no llega nadie. Tengo la impresión de que nunca nadie volverá llegar a ese punto. Un año ya de los primeros sueños, cuándo miraba al mar esperando verte algún día, de tu acento erizándome la piel. Quien se imaginaba que cien días después me erizarías el alma. Aquí estoy, con sueños a medias. Intentando olvidar la mitad del tiempo e intentando hacerlos realidad la otra mitad. El tiempo me dirá, seguiré buscando señales por todas partes. Sigo buscándote en el fondo del vaso cuándo bebo, un segundo cada hora, en las escenas de amor. En los palabras del libro de mi mesilla de noche. Cuándo te sueño y no te encuentro, cuando te encuentro y no te sueño. Entre el destino y lo que sentimos. Entre lo que daríamos y lo que pasará en el futuro. Con el corazón dividido entre sueño y realidad. Entre el beso que te daría ahora mismo y todos los que te dí, increíbles. Pasará el verano, caerán las hojas en otoño, siempre serás mi noviembre. Siempre serás mi idiota lejano, que cruzo los mares para conocer mis sonrisas en sus labios. El que incendió la cama y mi cuerpo con sus manos aquellas noches, un alma hecha de dos cuerpos. Vino y felicidad extrema. Siempre te escribiré aunque a veces no te lo enseñe, y susurraré a mi almohada : cuanto le echo de menos..

Carreteras interminables.

Me escape muy lejos, el gris de la carretera por la noche sigue siendo el mismo gris. Mis ojos cada día mas viejos nunca se cansan de vivir aventuras. Siguen brillantes, soñadores, perdiéndose en la llanura y las nubes horizontales. El cielo estaba como pintado por algún artista, eso me hacía sonreir. El viento me despeinaba pero no era ningún problema porque no despeinaba mi sonrisa. Conocí un parque, el ajetreo del metro de una gran ciudad, como es un viaje cuando se planea apenas unas horas atrás. En un diálogo conmigo misma llegue a la conclusión de que en eso consistía vivir. Y yo tenía muchísimas ganas de aventuras así. Tanto ir y venir, tanta apatía los días grises, tantas sonrisas los días felices. Me perdi entre la multitud y fue una liberación, sin móvil, sin nada, sólo yo. El resto eran desconocidos y yo en medio de ellos y sus historias. Lejos de todo. Llevo tanto tiempo deseando una palabra tuya, que ya no creo que llegue. Y aquí estoy, alargando al máximo los días y curándome con realidad las heridas. Aprenderé el significado del nunca, del quizás nunca y me empaparé con lágrimas hasta que ya no duela. Seguiré escapándome y renovándome por dentro con nuevos aires, que no hay mayor placer que viajar y perderse en el infinito cuando miras a los lados. La luna llena, que todas las noches sean noches de luna.. Y te recuerdo, siempre. Si a medianoche me echas de menos, grita mi nombre. Pero grítalo sabiendo que lo gritas. Y me escaparé contigo a donde tú digas pero sólo si de verdad quieres. Hasta entonces seguiré curándome con viajes interminables y buscandote en calles que no son de nadie. Deseando que estés siempre. Recordando. Que mala la melancolía y que dificil matarla.. que dificil estar lejos y seguir queriéndote cerca.



Y siempre hablando de carreteras interminables, de sueños imposibles. Te esperé en el infinito pero no apareciste..